Friday, 19 March 2010

GUANGZHOU



Conocida como "Canton" por los europeos, esta es la tercera ciudad más grande de China. Guangzhou está situada al sur del país, a menos de 200 kilómetros de Hong Kong, es curioso como la historia ha convertido estas ciudades vecinas en "amigas" y "enemigas".


Comparten el mismo río, el de la Perla, el mismo dialecto, el cantonés, la misma cultura y la misma población que emigró de un lugar al otro en el pasado. Sin embargo, Guangzhou pertenece a la tierra china de una sociedad comunista, mientras que Hong Kong es el fruto de la invasión británica, que apenas fue entregada a la República China a finales de los años noventa.


Es por eso que a pesar de estar tan cerca, no comparten la misma moneda y por increíble que parezca si eres ciudadano de Guangzhou, así como de cualquier otra ciudad de China, necesitas permiso de entrada y salida a Hong Kong.


Después de darme cuenta de que obviamente mis dólares de Hong Kong no valían para nada en Guangzhou, me llené los bolsillos de Yuan Renminbis y con el mapa en la mochila me dispuse a ir a la calle Shangxiajlu. Lástima que se me enganchase otra compañera de trabajo, tal vez sea un poco ermitaña, pero cuando quiero conocer un lugar prefiero ir sola y visitar. En ocasiones hay suerte y encuentro a alguien como yo que quiere explorar también, pero no es lo general. Así que como no, después de salir del metro y justo cuando estábamos en la mejor zona, dice que se quiere ir al hotel y que no quiere volver sola, y yo que siempre tengo cargo de conciencia por los demás, me fastidio y cambio mis planes.
Eso sí antes de volver cenamos, pero no en un restaurante chino como yo quería, sino en ¡Pizza Hut! Cierto es, que tal y como olían en la calle los puestos de comida y el aspecto que tenía, no invitaba demasiado a probar, más bien lo que te provocaba eran arcadas, pero si buscas un poco al final siempre encuentras un buen lugar, al menos de marisco, que en China es de buena calidad. Sin embargo, aquella noche lo de explorar se me fue al garete.


Al día siguiente temprano en la mañana fui al parque Yuexiu, donde se encuentra la estatua de las cinco cabras, símbolo de Guangzhou. Cuenta la leyenda que un día llegaron cinco inmortales montados en cabras de colores que bendijeron esta tierra con abundantes cosechas de arroz. Los inmortales se fueron pero las cabras se convirtieron en piedra y permanecieron en el lugar proporcionando prosperidad año tras año.


La verdad es que tardé en encontrar la famosa estatua, pero lo bonito es perderte y descubrir otros lugares que no esperabas ver en el camino antes de llegar a tu destino. Por eso me encanta viajar, porque es como la vida, perseguimos un destino, y cuando lo alcanzamos perseguimos otro, pero lo más hermoso es lo que encontramos durante el transcurso.


Había mucha gente mayor haciendo ejercicio, sobre todo yoga. Se llevan su radio y se ponen en grupo a hacer ejercicios de relajación y meditación. Incluso las mujeres hacen bailes con pañuelos y abanicos. Ahora comprendo porqué incluso cuando son mayores se conservan tan bien. Después de caminar un rato sentí que tenía un agujero en el estómago, así que compré lo único que encontré, una bolsa de madalenas, y me senté a ver los peces de colores naranja y amarillo del lago que se abalanzaban a intentar tragarse todas las migas que les echaba.


En este parque ves como los de aquí se divierten, y te miran con la misma curiosidad que les miras tú a ellos, sobre todo porque era la única europea paseando por allí. Lo mejor fue el grupo de niños que se susurraban al oído y se reían al verme pasar, ¡como si les fuese a entender! Finalmente uno de ellos se decidió a preguntarme cuantos años tenía y cuando se lo dije, los pobres se asustaron, aún así me alaga ligar con colegiales, debe de ser que los años no me tratan tan mal.


Desde el parque caminé a Zhongshan Memorial Hall, una maravilla de palacio octogonal coronado por un techo formado por un mosaico de piezas de un azul tan vivo como el del lapislázuli y una esfera en lo más alto hecha de oro. Este lugar se construyó en memoria a Sun Yat-Sen, cuya estatua de bronce se erige en frente del edificio. A él se le considera como el "padre de la China moderna" después de que luchase por convertir al país en un república en contra de la dinastía Qing y fuese nombrado como primer presidente de ésta.


El Memorial es famoso por sus numerosas actuaciones, de hecho ese día estaban ensayando un grupo de chicas para actuar durante la celebración del año nuevo chino en febrero, el año del tigre.


Terminé el día en el Templo de los seis árboles de Banyan, uno de los templos budistas más importantes de la ciudad, donde los creyentes encienden varios palitos de incienso y los ofrecen a Buda, junto con frutas y botellas de aceite de cacahuete. También ponen billetes de dinero en la boca de las estatuillas de dragón. Me gustaría poder preguntarles cuál es el significado, pero ya me podía sentir afortunada si simplemente entendían una sola palabra de lo que les preguntaba, así que desistí.


Como yo no soy budista, compré incienso pero para mi casa y de paso me traje varios bambúes de Tesco en China. Curioso como son los supermercados, aquí te ofrecen todos los productos para probar antes de comprarlos, lo cual es muy inteligente, aunque las que te lo ofrecen llevan unos micrófonos y hablan con esa voz chillona, que la verdad levanta dolor de cabeza.


De vuelta en el hotel no pude evitar hacerle fotos a una parejita de novios que celebraban allí el banquete, todo era muy normal, novio vestido de esmoqín y novia vestida con el clásico vestido blanco, excepto por los ¡zapatos rojos! ¡esto es China!


Agoté toda mi energía en el primer viaje a Canton y aún así en mi segundo hice casi lo mismo, siempre hay algo que ver en todos estos lugares remotos que nunca pensé que conocería.


Así que como la primera vez había demasiada niebla y no pude hacer el tour en barco por el río de la Perla, fui por la calle de Beijing, hasta llegar al río.


De camino, esta vez sí que cené en un restaurante chino, me habían recomendado que probase las ollas calientes, una especie de sopa a la que añaden fideos y pescado o carne. Por supuesto pude pedir lo que quería porque una amiga china, me había escrito todo en chino, sino sin el papel, hubiese sido imposible que me entendiesen. Estaba orgullosa de mi misma por usar palillos chinos y que no se me cayese toda la comida, supongo que las lecciones de mis amigas japonesas y coreanas han surtido efecto. Aunque no pude evitar sentirme como un mono de feria, en aquel lugar lleno de chinos observándome con sonrisa de oreja a oreja. Los camareros no sabían hablar en inglés ni me entendían, pero los muy listos sí que sabían decir "me gustas" y "llámame".


El tour de una hora en el barco mereció la pena, ver la cuidad de noche, pasar bajo los puentes y sentir el aire del río.


Por la mañana fui a Yuntai, un jardín hermoso con una escalinata por la que baja agua y conduce a un espectacular lago. Las flores aquí son de todo tipo y los jardineros trabajan metódicamente y con paciencia para que todo este en perfecta harmonía. No solo las flores hacen bello el jardín sino que también las estatuas le dan un aire divertido e infantil, entre ellas, Mario Bros, Doraemon, Pikachu, Nemo, Dori y muchos más. Sin duda lo más curioso es el cartel donde se lee "11.993 Km, Los Angeles Sister City of Guangzhou".

Al lado del Jardín de Yuntai se encuentra la montaña de Baiyun, pero antes de subir, aunque fuese en teleférico, había que reponer fuerzas, así que como uno más me senté a compartir té y un bizcocho con otros chinos muy simpáticos que no paraban de hablarme, me gustaría saber que me decían.


El significado de Baiyun es "nube blanca" ya que una vez en la cima a ciertas horas todo queda cubierto en nubes. Desde aquí no solo se puede ver toda la ciudad, pero también hacer senderismo por caminos recónditos entre montañas y helechos, que te llevan a cascadas perdidas y templos que solo por su emplazamiento invitan a sentarse, relajarse y reflexionar. Fue en uno de esos parajes donde la soledad me lleno de felicidad y paz, solo yo y aquel maravilloso lugar que contemplé para que quede grabado en mi memoria para siempre.

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