Monday, 25 January 2010

HONG KONG SEGUNDA PARTE

Llevaba demasiado tiempo sin escribir, así que probablemente se me habrán olvidado muchos de los detalles de los últimos sitios a los que he ido, pero aún así voy a escribir porque lo necesito, lo echo de menos y recordar cada momento me hace sonreír.



Como bien dice mi amigo argentino con el que me lo pasé de maravilla en el viaje, esto fue "Hong Kong en español", porque no sólo iba con él, también con una valenciana.



Ya que esta era mi segunda vez en la cuidad me tocó hacer de guía, así que primero volvimos al centro a la zona de Mong Kok, donde está "Ladies' Market" pero en vez de visitarlo de nuevo, caminamos por las calles de alrededor buscando tiendas de electrónica, porque nos habían dicho que en China podemos conseguir este tipo de productos a muy buen precio. En realidad fue una decepción porque de barato tenía poco, tal vez las gangas las tienen en otras ciudades del país y no aquí.



Como llevábamos muchas horas sin comer no tuvimos más remedio que entrar en el primer McDonald's que vimos, aunque yo me quedaba con ganas de comer algo asiático, así que me pedí lo más raro que pude encontrar, hamburguesa de pescado con washabi, una salsa verde que pica bastante. Lástima, me quedé sin comer cangrejo como el de la última vez, cada vez que lo pienso se me hace la boca agua.



Desde la isla de Kawloon nos dirigimos a la de Hong Kong, que es donde está el tranvía Peak y la torre del mismo nombre. De camino nos entró un ataque de risa a los tres, porque como siempre la simpatía de muchos de aquí deja bastante que desear, así que cuando le intentaba explicar al taxista donde quería ir, me dió una charla en chino que por el tono de voz sonaba a una buena bronca. Lo que puso la guinda al pastel fue cuando se sacó la lupa del bolsillo para mirar el mapa. A final del trayecto, nos abrió la puerta automáticamente y casi nos caemos del coche, (aquí todos los taxistas tienen un sistema automático con el que abren y cierran las puertas) un poco más y nos da una patada en el culo que nos manda a la torre sin necesidad de coger ningún tranvía para llegar.



Una vez en el "Peak Tram" me quedé con la boca abierta, nunca había visto nada igual, durante diez minutos vas en un tren que te lleva al pico Victoria, la montaña más alta de Hong Kong por unos raíles con la mayor pendiente del mundo que te hacen ver los edificios de alrededor inclinados y te da la sensación de que se te van a caer encima. Parece increíble que un sistema de tal precisión se construyese en el siglo XIX, para facilitar a los residentes llegar a la zona. Es sin duda un símbolo de la ciudad que ha sido testigo de guerras y el paso de generaciones cambiando del sistema de vapor al eléctrico, además de haberse hecho famoso en la gran pantalla de Hollywood. Las vistas desde el pico a la ciudad y el puerto se supone que deben de ser de infarto, pero como casi siempre en el sur de China la niebla lo cubre todo incluido el paisaje. A pesar de no ver nada, nos reímos con la figura de cera de Pierce Brosnan como agente 007 que estaba en la entrada del Museo Madame Tussauds. Como mi amigo argentino tiene una mente un poco calenturienta, se empeñó en hacernos una foto a la otra españolita y a mí tocándole las partes nobles a James Bond, los chinos pensarían que éramos unas degeneradas.



Acabamos la noche cenando en Lan Kwai Fong, una de las calles con más ambiente y extranjeros, llena de pubs para tomar algo y bailar. Sin embargo, estábamos tan cansados que la fiesta nos duró poco y decidimos volver al hotel después de cenar, no sin antes comernos un helado por el camino.



A la mañana siguiente fuimos a la cima de Ngong Ping en la isla de Lantau en un teleférico. Yo quería subirme en el que la cabina es toda de cristal, pero como mi amigo, aunque sea difícil de creer de acuerdo con su profesión de tripulante de cabina, tiene miedo a las alturas, fuimos en uno normal.



Finalmente conseguí visitar el Gran Buda, que llevaba queriendo ver desde mi primera visita a Hong Kong, ya que es el la estatua de bronce al aire libre más grande de Buda. Se tardó diez años en construirla y pesa 250 toneladas. Para llegar a él debes subir más de 250 escalones. De nuevo el tiempo no nos acompañó y la niebla dejaba ver poco de los alrededores, pero en este entorno místico lleno de estatuas budistas, monjes y devotos, le daba un aire más auténtico, un halo de misticismo difícil de describir con palabras. No nos dió tiempo a visitar el Monasterio Po Lin ya que volábamos por la tarde, pero pudimos ver un programa sobre el origen del Budismo que explicaba como el príncipe Siddhartha un día a pesar de tener todo lo que deseaba emprendió un viaje para encontrar la solución al sufrimiento de la humanidad. La verdad es que muchas de las leyes que predicaba poseen gran verdad e invitan a la reflexión. Por ejemplo, que la vida fluye y conlleva cambios constantes y por lo tanto aquellos que se aferran a lo permanente y no entienden el transcurso de la corriente del río sufrirán. Al igual que la liberación del sufrimiento depende de nosotros, primero debemos sanar nuestro interior para poder hacer el bien y no el mal. La verdad es que debería de empezar a leer libros sobre budismo, es muy interesante, aunque no sé de dónde sacar el tiempo.



Antes de volver entramos a la casa del té y compramos bolitas de té de Jazmín que son florecitas que se abren en agua caliente. También tenían flores gigantes que se abrían en el vaso y que más que para beber como té, merecía la pena comprar tan solo como decoración.



En el teleférico de vuelta le hicimos disimuladamente una foto a uno de los chinos que tenía unas cejas de punta y unos dientes que no he visto en mi vida, con alguien así a tu lado por las mañanas no te hace falta despertador. Hay tantos sitios que ver en Hong Kong, aunque en otra ocasión no será "Hong Kong en español". Me gusta visitar sola pero hay ciertos viajes que sin amigos nunca habrían sido iguales.

3 comments:

  1. Gracias por volver a deleitarnos con tus maravillosos relatos :)Esta genial!

    Me encanta lo que comentas sobre el budismo, tiene todo el sentido en estos momentos complicados y decadentes que estamos viviendo.

    Muchos besos desde Cork

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  2. Ludmila, escribes muy bien! Me quedo enganchado leyendo tus crónicas de viajes con tanto entusiasmo.
    Gracias!

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  3. Muchas gracias Jorge! :-) hazte seguidor :-)

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